Charlas de internos de la prisión de Albolote y del CIS ‘Matilde Cantos’ a centros de enseñanza

Hay momentos en la vida, en los que aparece un invisible hilo conductor, te toma de la mano y te lleva hacia algo incierto, lejano, pero recuerdas que tienes referencias pasadas, infantiles. Mi padre era abogado y en muchas ocasiones actuaba como juez sustituto. Por ello, no me era ajeno el mundo de la cárcel, de los presos, de cartas y problemas. Con frecuencia, hacía referencia a casos tristes de internas, y le oía citar a Dña Concepción Arenal, como adelantada en su tiempo, en la jurisdicción de la mujer en el mundo penitenciario.

Mi vida profesional tomó otros derroteros. Estudié Filosofía y Letras y me dediqué a la enseñanza, algo innato, porque, aún estudiando, voluntariamente impartía clases nocturnas a obreras y aún lo hago cuando se me pide un poco de ayuda. He soñado siempre con un mundo mejor, en el que hubiese más facilidad para el estudio, abierta a todos los ambientes sociales, sobre todo en la mujer, tan importante para su formación cultural y humana. 

Después de 42 años de enseñanza oficial, en varios centros concertados y del Estado, llega el momento de la jubilación, septiembre 1998

Muy poco después, escucho una conferencia, anunciada en el periódico Ideal de Granada: “La cárcel de Albolote, hoy”. Se realizó en el Centro Padre Suárez, pronunciada por la vicedirectora de ésta, Doña Elena Nieto, recientemente creada. Sus palabras me interesaron y me hicieron mella. Comienzo a indagar y tengo la suerte de encontrar personas que me indican una reunión del voluntariado, que dirigelé el capellán de Pastoral, D. Fernando Cañavate, aquella misma tarde. Quedo aceptada para guiar grupos de visitas culturales, A veces me acompañan algunas amigas, M Angustias Jerez y Adoración Espinosa. Se nos unen, en visitas compartidas, „personas mayores del Centro de San Ildefonso. Fue una convivencia muy agradable para ambos grupos. Un bienestar que nos alegraba a todos. Los internos estaban acompañados de funcionarios de Albolote. Llegamos a visitar los lugares más turísticos de Granada, Málaga Córdoba y Jaén, más otros pueblos de esas provincias.

En una ocasión, una compañera, Maria Luisa Pérez Mínguez, profesora de Filosofia del Instituto Francisco Ayala, en donde había impartido mis últimas clases, me indica que desea llevar a la cárcel a sus alumnos, porque está trabajando en clase “el delito” Lo comento al funcionario, D. Manuel Madrid y me responde que es algo imposible, porque los alumnos son menores de edad y que no ve finalidad alguna en esa visita, pero “si se nos permite, podríamos llevar a los alumnos y dar una charla sobre este tema”. A partir de este momento se realizan las gestiones pertinentes, permiso del director de la cárcel, Don Eduardo Caracuel, del vicedirector del conciliario de Pastoral Penitenciaria, Don Fernando Cañavate. Aprobadas estas gestiones, así se inician las charlas

La primera charla se realiza en el IES Francisco Ayala y fue un éxito para todos. Incluso la jefe de estudios del centro, Sacramento Lainez, dirigió una carta al periódico Ideal para su publicación, pero no llegó a aparecer en ese diario. En cambio, sí nos alentamos a repetir en otros centros, donde tuviésemos compañeros amigos, que no recelaran de nuestros “ponentes”. Este primer año sólo visitamos ocho IES

En el curso siguiente, aumentaron notablemente. Desde entonces las salidas empiezan a crecer y nuestra “charla vivencial” llegaron a más de cien centros, incluidos Colegios Mayores. Se recorre desde entonces la provincia de Granada, sus pueblos, y algún IES de Jaén, Málaga y Almería.

Hasta ahora, miles de alumnos han participado y escuchado a nuestros internos y se han sensibilizado con un problema humano y social que les ayudará para actuar en sus vidas, de las formas más diversas, pero principalmente va dirigido a prevenir la, drogadicción, la delincuencia y el maltrato.

¿En qué consiste la actividad?

Se puede decir que se sustenta en tres pilares, en mutuo contacto y conexión como si fuese una orquesta: prisión, centro escolar y voluntariado

La prisión. –

Nos permite esta actividad. Ofrece sus funcionarios: D. Manuel Madrid, 

1 Manual Corral D. Juan. D. Manuel Corral, D.Rafael García, D. José Cordobilla etc, que eligen y seleccionan a los internos, los acompañan y dan, cuando es necesario, la explicación de las leyes Penitenciarias, penas y derechos. Actualmente coordina el maestro funcionario, D. Víctor, desde el CIS. Los internos protagonistas pretenden con su vida pasada, ayudar a los jóvenes de cada centro a no cometer sus errores y la facilidad de caer en un oscuro porvenir. Todos son voluntarios. Se les indica que no fabulen; “es mejor callar que mentir”. Hablan de sus causas, su familia, educación, problemática y sus dañinas amistades. Se les aprecia su evolución como persona y sus dotes oratorias, el aumento de su propia autoestima, que ofrece y da por natural filantropía: «Han sido por unos momentos los motivos enseñantes”.

El Centro Escolar o Colegio Mayor. 

Es indispensable una persona de cada centro de enseñanza, ya sea director, orientador o profesor interesado que se preocupe por avisar, fijar día y hora, tener preparado un salón o lugar apropiado. Las salidas a las charlas están formadas por internos de ambos sexos, que deben haber conseguido el segundo o tercer grado.

Los escuchan alumnos, generalmente de los últimos cursos de la ESO. Se produce un encuentro, una simbiosis de expectación, de morbo, de un mundo desconocido, salvo en las películas… Las charlas son generalmente apasionantes, diversas, profundamente humanas y realistas. Las miradas intensas y el silencio son un buen sintoma de que lo que escuchan está entrando en su mente y corazón. 

El centro visitado ofrece, por deferencia, un sabroso desayuno, momento agradable para comentar y compartir entre todos el encuentro. Incluso para preguntar algo que no ha querido hacerse en público.

En los Colegios Mayores, se inicia con la cena de los universitarios e internos.

A continuación comienza la charla. Aunque las exposiciones sean semejantes a la de los IES, el nivel y la temática es bastante diversa y más profunda. Nuestro deseo es que estos jóvenes tengan un conocimiento del preso, como persona, también vean la complejidad de su problemática social y afectiva y conocer un grupo olvidado aparentemente y los universitarios en un futuro logren ayudar a estas otras personas totalmente desintegradas.

La Pastoral Penitenciaria y AVOPRI, son los representantes de la Curia Eclesiástica cristiana que ofrece voluntarios para diversas tareas en las cárceles

Este grupo, en general, está formado por profesores jubilados, que han creído y vivido que la enseñanza es imprescindible en el hombre, no tiene fecha de caducidad, sin diferencias sociales, con la capacidad de enseñar en las variadas materias y cuando “la lección” es totalmente vivencial, el contenido es más profundo y enriquecedor, así lo sentimos los que hemos participado en estas charlas. Nos han llenado de experiencia y de felicidad, al observar muchas veces su superación.

¡Gracias a todos los que han participado. Hemos recibido mucho más de lo que damos!. 

El rico potencial humano de compañeros, alumnos, profesores, funcionarios e internos, cuyos nombres no aparezcan aquí, han ampliado un círculo afectivo y siento con todos un misterioso cariño, lleno de esperanza. Podríamos pensar que Dios nos lleva de su mano: Es una actividad con muchas perspectivas para acercarse y superar problemas de nuestro mundo.

Han colaborado como voluntarios: Milagros García, Pilar Castillo, Benicia, Rosa Mercedes y Concepción Cabezas. 

Actual coordinador: Antonio Abril 

Granada, Noviembre 2017 

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